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La capital rusa no deja indiferente a nadie. Sus monumentos, su historia, su cultura…En este artículo os mostramos todas las cosas que ver y hacer en Moscú.

 

La capital de Rusia es excesiva en muchos aspectos. Al fin y al cabo, se trata del centro político-económico del país más grande del mundo. Tras varias décadas de hermetismo hacia el exterior, la desintegración de la URSS supuso una apertura de la ciudad en todos los ámbitos, hasta convertir Moscú en un destino turístico de primer nivel para cientos de miles de visitantes atraídos por sus museos, sus imponentes monumentos, sus elegantes centros comerciales y una convulsa historia reciente que ha quedado impresa en su fisonomía urbana como una huella fácil de rastrear.

 

La Plaza Roja, el centro del Imperio

 

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Y no es un recurso retórico. Durante siglos, esta céntrica plaza situada junto al Kremlin, el baluarte del poder político ruso, ha sido el punto de encuentro del pueblo ruso, un lugar casi sagrado que representa a la ciudad e incluso al país en su conjunto. Aquí se llevaron a cabo los grandes desfiles militares y demostraciones de fuerza de la superpotencia soviética, y hoy día sigue albergando eventos que aglutinan a miles de personas, como recitales, manifestaciones, conciertos y espectáculos de fuegos artificiales (el de principios de septiembre es todo un acontecimiento).

La Plaza Roja adquiere también importancia por los edificios que la flanquean. En uno de sus extremos, se erige una de las imágenes más características de Rusia; la Catedral de San Basilio. Sus formas de fantasía, con cúpulas que parecen construidas por un maestro pastelero, y el colorido de toda la estructura, maravillaron tanto a Iván el Terrible, zar del imperio en el siglo XVI, que hizo que le arrancasen los ojos al arquitecto responsable (ya entendemos el porqué de su apodo). Su interior tampoco desmerece en belleza, con nueve capillas revestidas de figuras de santos y escenas bíblicas.

En otro de los extremos de la Plaza Roja, como luchando por su cuota de atención, se levanta el mausoleo de Lenin, el padre de la revolución soviética, el personaje más venerado del siglo XX por el pueblo ruso. Durante décadas, y aún hoy día, este mausoleo es una suerte de centro de peregrinación para rusos y turistas, quienes pueden contemplar el cuerpo embalsamado del mandatario dentro de un sarcófago de cristal. El exterior, que simula una pirámide de mármol, luce la típica sobriedad soviética.

 

El Kremlin, el hacedor del destino de la Madre Rusia

 

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Durante siglos, esta ciudadela fortificada ha sido el lugar donde se han tomado las decisiones que han regido el destino del territorio más extenso del mundo. Aquí han residido zares, líderes soviéticos y dirigentes democráticos de la nueva Federación Rusa. Todos ellos eligieron este emplazamiento emblemático junto a la Plaza Roja convenientemente protegido ante posibles ataques.

En su interior se encuentran hasta cuatro catedrales, todas ellas construidas entre los siglos XV y XVI entre las que destaca por su belleza la de la Anunciación, y cuatro palacios (en uno de ellos reside el actual presidente)  además de una imponente armería  que funciona como museo, donde se exponen objetos de todo tipo de la historia de Rusia, desde carruajes de los zares hasta colecciones de armas antiguas.

También es preciso destacar el campanario de Iván el Grande, una espectacular estructura del siglo XVI integrada por 21 campanas que servían para alertar a la población en caso de ataque y con una altura de más de 80 metros. Se trata de una de las torres más bonitas de la arquitectura mundial, con una cúpula dorada como remate.

El Kremlin es uno de los lugares más visitados de Rusia, por lo que las colas a la entrada son algo habitual. Así que ármate de paciencia y consigue las entradas por Internet para ahorrar tiempo. Eso sí, ¡merece la pena!

 

Una ciudad de centros comerciales

 

Aunque pueda resultar sorprendente, Moscú es considerada la ciudad más cara de Europa. Y ello se refleja en los lujosos centros comerciales que se reparten por la ciudad. Como el GUM, a pocos metros de la Plaza Roja y emplazado en un edificio histórico de techos acristalados realmente bonito. Aunque la mayoría de nosotros sólo podamos mirar, pues los precios son desorbitados, un paseo por sus galerías es muy recomendable.

Museos y más museos

 

Moscú es una ciudad de grandes y elegantes museos. En estos es posible conocer más sobre la apasionante historia del país, su prolífica vertiente artística o incluso los secretos de su bebida favorita, el vodka. Quizás el más famoso, además de la Armería del Kremlin, es el Museo Pushkin de Bellas Artes. Aquí se pueden encontrar colecciones de obras francesas, alemanas o rusas de enorme valor artístico, que hacen del museo uno de los mejor dotados.

En el Museo Estatal de Historia de Moscú, podemos conocer la deriva de la ciudad desde el paleolítico hasta nuestros días, así como aspectos etnológicos y culturales de sus habitantes. Más contemporáneo es el Museo de la Cosmonáutica, ubicado a los pies del Monumento a los Conquistadores del Espacio, en el que se muestra el papel de Rusia en la carrera espacial, con un gran protagonismo del héroe nacional, Yuri Gagarin. Y para terminar, ¿qué tal un paseo por el Museo del Vodka? Rusia se enorgullece de haber inventado esta tradicional bebida alcohólica que además puedes probar tras finalizar el recorrido por sus usos e historia.

 

El Metro, una obra de arte

 

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No es muy habitual que el metro de una ciudad sea un atractivo turístico más. Normalmente son túneles angostos y con mala ventilación que distan mucho de ser bonitos. Pero en Moscú es diferente. Construido a principios del siglo XX, hay estaciones que parecen elegantes salones de palacios de aristócratas. Columnas de mármol, molduras, lámparas de araña y hasta esculturas adornan las galerías y estaciones más antiguas. Toda una experiencia que sólo se puede vivir en la capital rusa.

 

Una ciudad viva

 

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Recorrer las calles de Moscú (mejor si no es en pleno invierno) puede ser la mejor actividad que hacer en la ciudad. El barrio de Kitai Gorod se remonta al siglo XVI, cuando los comerciantes comenzaron a congregarse en él y a construir edificios que aún hoy se pueden admirar. O el barrio de Arbat, el núcleo bohemio de la ciudad desde el siglo XIX, reducto de intelectuales y artistas, y actualmente, alta burguesía de la capital.

En nuestro paseo también podremos contemplar el río Moscova, que en invierno se convierte en una gigantesca pista de hielo (no homologada), los grandes bulevares de la calle Tver, o el precioso teatro Bolshoi, donde es imprescindible asistir a un espectáculo de ballet o de ópera, muy típicos de la cultura rusa. Debajo de la superficie, es visitable el Bunker 42, un refugio mandado a construir por Stalin para servir de albergue a las familias de los grandes dignatarios en caso de ataque.

 

Y ¿dónde me alojo?

 

Como ya hemos dicho antes, Moscú no es una ciudad barata. Y los hoteles no son una excepción. Por ello, una buena opción es alojarse en apartamentos céntricos y con todo tipo de servicios. En Wikkiwi tenemos una amplia oferta para visitar la ciudad desde otro punto de vista.

 

¿Te animas a descubrir la capital rusa? Hay muchas cosas que ver y hacer en Moscú que harán de tu viaje toda una experiencia.

 

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